martes, marzo 31, 2009

Muerte y vida

- ¡Cómo es de helada esta noche! - dijo al viento el hombre anciano en su balcón, con una copa de brandy sostenida en su esquelética mano.
Miraba el cielo estrellado sin Luna, cuando una fría ventisca lo instigó a volver al confortable interior de su casa.

Piensa en el aniversario que se cumple, y le parece increíble que tan rápido hayan pasado diez años desde la última vez que compartió el lecho, ahora lo único que quedaba de ella eran cenizas en una urna encima de la crepitante chimenea.

Ve la urna blanca con detalles azules, y le parece faraónica, sagrada.
Suspira.

- Te extraño, María- dice de nuevo al viento, su único acompañante, el que nunca lo iba a abandonar.

Ella había sido la mujer de su vida, ¿y que era ahora su vida sin ella? Eso se preguntaba todas las noches , sin encontrar respuesta y sin estar seguro de querer encontrarla. Un hombre sin amor es un hombre sin esperanza, que vive a medias. Es una aberración a la felicidad, una agria deformidad de ésta.

Al abrir la puerta que da al balcón, escuchó un ligero sonido que lo hizo sobresaltarse.
Un maullido lo obligó a darse vuelta por puro reflejo, y en la baranda del balcón, un gato negro de ojos color ámbar lo observaba.
Se tranquilizó y se rió de sí mismo.

- Casi me matas - dijo el viejo al gato, sonriendo y con la respiración y el pulso todavía agitados, pero el gato lo miraba con la misma expresión, que estaba entre la concentración y algo similar a la comprensión.

- ¿Qué pasa, gatito? - preguntó, acercándose al gato para acariciarlo, pero el animal se movió con sigilo y admirable equilibrio, esquivándolo y lanzando un graznido de su salvaje garganta.

- Bueno...

El viejo abrió la puerta hacia la sala, y el gato se metió de golpe, antes que él. Cerró los ojos y se lamentó con un fastidio contenible aún lo ocurrido, y entró, buscando al felino.
Lo encontró en el estante sobre la chimenea, al lado de la urna.

- ¡Sál de ahí, asqueroso animal! - gritó iracundo.

El gato no se movió, sino que se lo quedó mirando, ahora con visible placer dada esa mueca, parecida a una sonrisa.

- ¡Sál de ahí he dicho!

Caminó en dirección recta hacia el gato con plena rabia, pero se frenó cuando vio que el animal, con una de sus patas, se apoyaba en la urna, amenazando con tirarla.
El anciano se quedó pasmado.

- No... no lo hagas.

El animal maulló y luego graznó. Miraba al viejo fijamente.
Ambas miradas se encontraron, fueron una. Él sintió algo en ese entonces, algo mas frío que la noche y notó que miraba algo mas profundo que unos simple ojos de animal. Había algo oculto, un misterio, un secreto.

Y fue en el momento preciso en que el animal cambió el centro de su vista. Luego de esos segundos de mirar al viejo a los ojos, se miró debajo de la pata que sostenía en la urna.
El anciano siguió la mirada, llevándose una sorpresa de muerte.
Le pareció ver que, contrastando con el negro pelaje, había cinco manchas blancas, y la primera parecia una M.
Y la segunda una A...
Y latercera una R...

- ¿Qué..

El gato maulló.

- Déjate llevar...- le sonó una voz de mujer, hablándole en el oído, en los dos, en su cabeza.

Era ella.
Y se dejó llevar.

Cerró los ojos y se sentó en el piso, al estilo indio.

Lo próximo que sintió fue una mordida de unos pequeños pero filosos dientes desgarrándole la garganta y la yugular.

Cuando el dolor se le pasó, abrió los ojos. Era un lugar soleado, y la arena le acariciaba el cuerpo acostado. Las verdes hojas de un árbol le tapaba el sol de la cara, y lo único que se oía era el ruido de las olas.

- Te estaba esperando, mi amor - le dijo María.

Estaba joven, en la primavera de su vida, y no se sorprendió al darse cuenta que el también era joven y vigoroso.

- Ya vine, hermosa.

La tomó de la mano y miró sus ojos verdes, tan bellos como los había recordado antes, cuando era un anciano, en una vida pasada y remota, en un horizonte que había dejado atrás.


[Quedó mas largo de lo que pensaba...espero que alguien lo lea.]

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso es.. por dios, increíble.
lo escribiste vos?
o es de algún libro?
quedé anonadada.
Me llamo Rita, es un gusto leer blogs como este.
increíble, la verdad.

Sonii dijo...

BUENAAAAAAAAAA hace fan de cluuu' jajaja, te amo taraadiiin.

Antonella dijo...

'Un hombre sin amor es un hombre sin esperanza, que vive a medias. Es una aberración a la felicidad, una agria deformidad de ésta'. te felicito flaquito mio